Vivir con asombro.

La creación en la que vivimos tiene una infinidad de impresiones tan variadas que cada uno puede ser atrapado en cualquier momento por algo que despierte la capacidad de asombro.

Esto no es algo común a todos los seres. No todos son capaces de vivir asombrados de lo que les rodea. El bombardeo de impresiones del mundo actual en el que ya nada ni nadie se sorprende por nada ha provocado que todo sea experimentado sin emoción y sin interés. 

Todo sucede frente a nosotros y los eventos se suceden con tanta rapidez que no hay tiempo para digerirlos adecuadamente.

Actualmente se habla de cosas como la muerte de personas, la inseguridad, la injusticia, el abuso, el hambre y muchísimas otras con una actitud tan descuidada y trivial que lo sublime y sagrado se manifiesta en una dimensión que no le corresponde. 

La consciencia humana debe crecer para volver a vivir en atención de sí mismo y de su entorno,  con presencia y disfrute,  que ayude al goce y creación de ambientes de convivencia y consciencia de la gran riqueza que es la vida y todas las oportunidades que la experiencia humana ofrece a todos los que hemos elegido vivirla.


Amelia Camacho Guerrero. 

20 Enero 2018.