Celebrar la vida y la solidaridad que somos capaces de vivir.

Recordar eventos dolorosos y fortalecer los dolores experimentados no nos ayuda a superarlos. Tener en mente las formas en que nos hemos ayudado y las mil respuestas que pudimos ver al estar en condiciones tan difíciles, es lo que podemos conmemorar,  recordar una y otra vez que somos capaces de ayudarnos y ofrecer lo mejor de nosotros mismos cuando circunstancias de nuestra vida, nos piden reconocernos como hermanos para olvidar diferencias y contradicciones y estar unidos por el bien común. Eso es indispensable porque vivimos en un lugar donde estos eventos pueden estar presentes en otras ocasiones.

Que no se nos olvide que esas situaciones son naturales en este país, que son parte de la naturaleza y la condición planetaria en el proceso de evolución de todo lo que nos rodea y que hay que favorecer una actitud que evite la angustia, el miedo, la ansiedad y el temor. 

Ante una desgracia, que todos conocemos y hemos vivido, es vital tener en mente como salimos, como resolvemos, no como nos hundimos. 

Preparar la mente y el corazón para fortalecernos ante lo que el futuro nos depare y no anticipar la repetición de la tragedia anterior. 

Todo lo que hemos vivido de manera personal nos ha permitido continuar en esta experiencia humana con mayor fuerza y con más capacidad para superar los acontecimientos. 

Celebremos la vida y la solidaridad de todos, celebremos la consciencia que ganamos con cada momento y recordemos que unidos formamos una gran fuerza. 

Acompañemos a los que aún sufren y comprendamos a los que nos rodean. 


Amelia Camacho Guerrero. 

18 septiembre 2018.